La leishmaniosis canina se transmite a través de flebotomos. Los perros que sufren esta enfermedad pueden experimentar fiebre, caída del pelo, pérdida de peso, úlceras en la piel, crecimiento anormal de las uñas, anemia, artritis, e incluso insuficiencia renal grave que cause la muerte. Existe un tratamiento, pero solo puede controlar los síntomas. En Europa hay 2,5 millones de perros infectados.
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