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La castración sin cirugía
Cada vez son más los propietarios concienciados sobre la importancia de controlar el nacimiento de cachorros no deseados como único método eficaz de evitar los abandonos. El control de la reproducción en los animales de compañía se puede realizar tanto en la hembra como en el macho. Los métodos más utilizados son los siguientes:
  • En la hembra:
    • Comprimidos o inyecciones de diversos compuestos hormonales: son eficaces pero presentan graves efectos secundarios (por ejemplo las piómetras). No se recomienda su uso de forma continuada
    • Castración quirúrgica: el método más eficaz y definitivo. La esterilización en la hembra es una intervención profunda que se puede considerar cirugía mayor.
    • Interrupción de la gestación con antiprogestágenos (aglepristona). Debe considerarse como el último recurso y dar prioridad a las medidas preventivas
  • Por lo general, resulta más fácil actuar sobre el macho. Hasta ahora, el método contraceptivo utilizado en el perro era la castración quirúrgica, es decir, la extirpación completa de los testículos, una técnica más sencilla que la castración de la hembra. La vasectomía es posible, pero no se realiza en los animales de forma tan rutinaria como en el hombre.

La castración del perro macho también se realiza con fines terapéuticos en determinadas patologías provocadas por la testosterona (hormona sexual masculina) como los adenomas anales, la hiperplasia de próstata, la hipersexualidad o la agresividad por dominancia. En estos casos la vasectomía no resulta útil puesto que no suprime la producción de testosterona.
La castración quirúrgica en el macho es un método eficaz y definitivo, pero tiene inconvenientes: requiere cirugía y, por tanto, anestesia, con el peligro que ésta conlleva en determinados pacientes de riesgo. Y algo muy importante, es irreversible: una vez realizada no hay marcha atrás. Si el perro está totalmente sano y el propietario completamente seguro de que nunca va a utilizarlo como reproductor, la castración quirúrgica es una técnica recomendable. Pero, incluso en esos casos, hay propietarios muy reticentes a la idea de “capar” a su perro. Es algo comprensible, al fin y al cabo se trata de una amputación. ¿Sabías que en los países nórdicos, la castración de los animales de compañía se considera una mutilación igual que los cortes de orejas y/o rabos y está prohibida por ley?
Afortunadamente, ahora podéis ofrecer una alternativa a esos propietarios que no quieren castrar a su perro. Recientemente se ha empezado a comercializar un implante subcutáneo para la castración química en el perro. Se aplica como un microchip: no requiere cirugía ni anestesia, tan solo un pinchazo. El efecto que causa sobre el perro es el mismo que la castración: infertilidad y supresión de la producción de hormonas sexuales. A las 6 semanas de su administración (al igual que ocurriría con la castración quirúrgica) el perro ya es completamente infértil y el efecto se mantiene durante un mínimo de 6 meses.
El implante se reabsorbe por sí solo y su acción es completamente reversible. Cada 6 meses se podrá decidir si se continúa o se interrumpe el tratamiento:
  • Si el propietario quiere seguir manteniendo al perro infértil, el veterinario le administrará un nuevo implante cada 6 meses. Con el segundo y sucesivos implantes ya no habrá que esperar 6 semanas para que haga efecto, el perro será infértil de forma continua.
  • Si por el contrario el propietario quiere que su mascota recupere su capacidad reproductiva, es tan sencillo como no colocar un nuevo implante a los 6 meses. El perro recuperará la fertilidad en el plazo aproximado de 2 a 4 meses más.
Si el implante se aplica en un perro con patologías asociadas a la testosterona deberéis advertir al propietario de lo siguiente:
  • Durante los primeros 10 días tras la aplicación del implante se produce un aumento inicial transitorio de la testosterona en sangre que puede ocasionar un empeoramiento pasajero de los síntomas asociados a esta hormona. Es normal y no debe preocuparos, ya que la testosterona bajará rápidamente causando la remisión de estos síntomas. A tener en cuenta por ejemplo en perro con adenomas anales o hiperplasia de próstata.
  • En el caso de los problemas de comportamiento, hay que tener en cuenta que no todos los comportamientos agresivos están producidos por la testosterona, por lo que se debe poner especial cuidado en la comunicación con el propietario cuando se trata con este tipo perros. Es imprescindible advertirle que no siempre la castración, ni por lo tanto el implante, proporcionará el efecto deseado. En estas situaciones, el implante puede ser útil para testar el efecto antes de recomendar la castración quirúrgica. En otras palabras, si el implante no funciona tampoco lo hará la castración.

En cuanto a la fertilidad, también es conveniente explicar al propietario que el hecho de que un animal manifieste comportamientos de monta no significa que sea fértil. Por lo general, la ausencia de testosterona suprime la líbido o deseo sexual pero, según algunos estudios, hasta un 27% de los perros castrados siguen montando a las hembras después de la cirugía. Cabe esperar un porcentaje similar con el uso del implante. Y lo mismo podemos decir de la hipersexualidad y de las montas inapropiadas: no desaparecen en el 100% de los casos.
Los implantes deben guardarse en la nevera. Se suministran en cajas con 2 implantes envasados individualmente y un aplicador. No tiréis el aplicador después de poner el primer implante ya que el veterinario lo necesitará cuando tenga que colocar el segundo, ya sea en el mismo animal o en otro.
 
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